POST FEBRERO 2018

Queridos seguidores Mininos&Kaninos

DE PACIENTES A LA FUGA, GUIAS ESPIRITUALES Y PANTALONES DE REFERENCIA

Ya han pasado las primeras semanas de enero del 2018.  Aun seguiré escribiendo 2017 unos meses más, como me suele pasar todos los años al cambiar el número del año.

La concentración mental rellenando viajes a Inglaterra debe estar al 150% para no equivocarnos con el año o la hora o el día del mes.  Si vais con vuestro animal de viaje, es altamente recomendable informaros de los requisitos necearios para volver a España desde algunos países o bien para entrar en el país destino.  Sobre todo terceros países, los que no pertenecen a la UE (los no listados), hace falta muchas veces un título de anticuerpos de la rabia.  No tanto para entrar en el otro país, pero si para volver a entrar en España.  Vuestro veterinario de confianza os informará.  Otros países, como Inglaterra, piden un control veterinario y que el veterinario certifique la salud del animal en su pasaporte azul europeo.  Si no lo hacemos, no dejarán pasar al animal lo más seguro  al otro lado, es decir, en este caso,  a Inglaterra.  Recomiendo hacer siempre el doble chequeo de fechas junto al veterinario para que no haya equivocaciones.

La verdad que el año no ha empezado muy positivo para nosotros.  Se fueron dos perros bastante especiales, Sally cruzó el puente del arco iris hace poco, y Peluso.  El año pasado perdimos también a Oscar.  Era muy parecido a Sally, un amor de animal, un corazón tan grande que te comía a besos y lametones cada vez que te veía.  Su amiga Brigitte movió tierra y cielo para ayudarle.

El nació alérgico.  Empezó a los pocos meses de edad a reaccionar a toda clase de estímulos, tanto alimentarios como ambientales.  Remitimos a especialistas en dermatología y parecía que durante unas semanas recuperó y le crecía el pelo.  Pero duró poco, y a pesar de la medicación,  volvió a su estado anterior, no respondía a nada.   Con todo el dolor de corazón su amiga tomó una decisión, la mejor que pudo tomar después de años de lucha, veterinarios, especialistas, raspados cutáneos, mediaciones diarias, ataques de picor 24 horas, se rascaba hasta durmiendo sin cesar.  Fue muy duro para todos, incluso para mí.  Oscar era muy grande de corazón, solo habían dos opciones cuando lo conocías: amarlo o amarlo.

Se nos hace duro cada vez que un animal tenga que partir, se nos hace duro de no poder ayudar más, se nos hace duro de entender que el cuerpo ya no reacciona a medicamentos, se nos hace duro el día que tengamos que poner nuestra última ayuda.  Pero para eso también nos hicimos veterinarios, para ayudar en estas situaciones.  Nos convertimos en ángeles y nos sentimos malditos, en guías espirituales, en psicólogos, en soporte mental, en consejeros y consoladores, abrazamos, intentamos dar fuerza, intentamos sacar la última energía de la que dispongamos para dar ánimo a los afectados.  No somos uno, sino varios en esta situación.

Por eso me gusta en estas situaciones planear una visita a domicilio, o poner esta última cita al final de la mañana para disponer de la tranquilidad que se necesita en estos momentos.

Hoy es viernes, y como no, ha salido nublado.  Entre semana hemos tenido esta semana el mejor tiempo, casi primaveral veraniego.  Tan primaveral que el almendro piensa que tiene que sacar su flor ya,  y las orugas, la procesionaria del pino, en vez de esperarse a febrero/marzo, parece que ha iniciado su marcha en algunas zonas de Jávea (Montgó).

Podéis leer el post monográfico sobre la procesionaria del pino en Minina&Kanina Centre Veterinari.

El otro día me volvieron a visitar unos clientes alemanes.  Hacía un año y medio que no los había visto.  Atendí a Felix aquel año por úlcera ocular (herida en córnea).  Felix es un Jack Russell Terrier de 14 años.   Esta raza peca bastante de problemas oculares, por ejemplo sufren con más incidencia que otras razas luxaciones y subluxaciones del cristalino, además de úlceras espontáneas bastante difíciles de cerrar.

Felix volvió aquel año a Alemania y aun en tratamiento ocular.  Se fue con una lentilla terapéutica puesta.  La recomendación veterinaria era de buscar un oftalmólogo en Alemania por la zona para acabar el tratamiento.

La alegría era grande de volver a verles aquí el otro día, pero más grande al decirme que el marido casi compró un billete de avión para él y para Felix,  porque realmente querían que yo acabase su tratamiento, que como aquí de bien no se sentaban en el veterinario de Alemania y que todo era muy diferente.   Y nos sientan muy bien estos comentarios, son solo palabras, pero nos acarician el alma.

No es para tirarme flores, aunque podría, porque ya no tengo abuelos, pero tengo que decir que los perros vienen bastante a gusto.  Hoy mismo uno de mis clientes se había soltado de la correa aparcando el propietario el coche.  David se ha puesto nervioso al darse cuenta que Sam se había soltado.  Pensó: OMG! (una expresión inglesa, que significa Oh dios mío), Sam corrió calle para abajo, cogió la esquina y se vino a la clínica.  Ayer tuvimos que sacar un paciente de la clínica sobornándole con salchichas.  Son cosas que me hacen muy feliz.

La verdad es que con cosas pequeñas, hecha por gente pequeña, con pequeños detalles y pequeños gestos, el mundo podría volverse muy grande.

Al final me alegro de estar donde estoy y de hacer lo que hago.  La vida me tenía preparado esta trayectoria.  Daba igual donde trabajaba antes de estudiar veterinaria, siempre estaba confrontada con temas con el animal. Trabajando en el sector de la inmobiliaria me preocupaba encontrar casa de alquiler donde aceptaban animales, y cuando trabajaba como personal de tierra en el aeropuerto en Valencia y me tocaba supervisión de facturación leía los prospectos de los tranquilizantes y los traducía a los pasajeros.  En estos tiempos Lufthansa permitía subirte a tu peludo a cabina si no superaba los 6 kilos de peso (si no mal recuerdo).  Los hacía adelgazar a todos.  La conversación típica por los WalkiTalkis era:

-           “Iberia llamando Lufthansa”

-          “Nina al habla”

-          “Hay unos pasajeros con perro que supera los 6 kilos en bastante”

-          “¿Seguro?”

-          “Si, lo acabamos de pesar.  Pesa 9”

-          “Un momento y lo compruebo, a lo mejor es por la correa”

Veía la cara de los pasajeros, pálidos, y su Teckel de 10 años, hermoso de volumen corporal.  Como supervisora procedía yo al peso del Teckel.  Arreglado, pesa 6 kilos.  Puede viajar en cabina.  Todos lo veían, la báscula marcaba 6 kilos.  ¿Qué cómo lo hacía?  En estas situaciones uno se vuelve mago y los trucos de magia no se cuentan, pero marcaba 6 kilos, y al final eso era lo que contaba.  Pasajeros felices, Teckel feliz.

Ahora que soy veterinaria y velo por el bienestar animal, también velo por el peso corporal dentro de sus límites.  Digo dentro de los límites, porque siempre hay alguno.  A mí el peso no me interesa nada, de hecho no tengo ni báscula en casa.  Tengo mi pantalón de referencia.  Así que realmente solo nos importa el peso para medicar (me da igual si hablamos de antibiótico o buscar un producto spot on para las garrapatas y pulgas).  Mi perra tiene su arnés de referencia.  Que de repente aprieta más, pues a bajar un poco de peso.  Apreciamos mucho antes una pérdida de peso en general que un aumento.  Quiero ver el animal bien, quiero ver una silueta bonita, algo de cintura.  El sobrepeso no ayuda.  A ellos fisiológicamente les afecta igual que a nosotros.  Hablando de articulaciones nosotros sufriremos más de rodilla, pero ellos al estar apoyados en todas las extremidades también de codo.  Llevar un peso superior significa desgaste de articulaciones mucho antes, sin empezar a hablar de enfermedades metabólicas y cardiacas a las que estarán expuestas.

Por ello recomiendo pesar regularmente a la mascota, o bien en casa o en la clínica y si hay dudas acerca del peso comentarlo con el veterinari@ de confianza.

Os deseo todo lo mejor para este mes de febrero y espero que tengáis unos paseos deliciosos.

Saludos peludos

Nina Minina&Kanina

« volver